Aprender a percibir · Lo que aprendes
Cuándo decir lo que percibes
Ten en cuenta: los talleres se imparten solo en alemán.
Lo que percibes no tienes que decirlo enseguida. Y si lo dices, di tanto como ayude a la otra persona a avanzar. Callar, comunicar y dosificar, en el taller y después.
Aprender a percibir · con otras personas
Lo que percibes no tienes que decirlo enseguida. Y si lo dices, di tanto como la otra persona pueda asimilar.
En el taller hay para ello tres fases. El primer día callas, el segundo comunicas, y para cada conversación posterior vale: dosificar.
Por qué el primer día te guardas lo que percibes
En los ejercicios en pareja anotas lo que percibes en la otra persona. El primer día no puedes decírselo. En esta fase solo se trata de tu percepción, no de asesorar a la otra persona.
Resulta poco habitual. Mucha gente quiere contar enseguida lo que ha visto. Aguantarlo forma parte de lo que aprendes aquí. En una conferencia dije una vez: el silencio es oro.
En palabras de Rico
Es decir, cuanto menos cuenta uno de lo que ha visto, más visión de conjunto tiene. Cuanto más cuenta, más sobrecarga provoca, en uno mismo y también en la otra persona.
Rico Brunner
Lo que vuelve el segundo día
El segundo día recorremos un campo energético de arriba abajo y hacemos tres preguntas sobre él. Ahora los demás pueden decirle a la otra persona lo que han percibido en estos tres puntos. Después escuchamos lo que dice la otra persona. Cuáles son las tres preguntas lo encuentras en Qué se practica en el taller.
Cuánta verdad puede soportar una persona
Con esta pregunta cierro el taller. Vale para cada conversación en la que dices algo de lo que percibes.
De lo que veo en un campo, solo digo una fracción. Toda la verdad de golpe no tiene nada que ver con mentir. Pero puede sobrecargar, y entonces no le sirve a nadie. Por eso me pregunto antes: ¿qué información ayuda a esta persona a avanzar? ¿Y cómo le llega?
Un niño de dos años que pregunta por Papá Noel recibe otra respuesta que uno de catorce. Las dos respuestas son sinceras. Encajan con el punto en el que está el niño.
Mirar mientras hablas
Lo que digo no solo lo elijo antes. También miro mientras hablo.
En palabras de Rico
mientras cuento cosas, miro siempre: ¿cuál es la reacción? ¿Puede llevarlo bien o se ve sobrecargado? Y si se ve sobrecargado, dejo de contar.
Rico Brunner, taller
Si no estoy seguro de cómo alguien va a recibir algo, empiezo con una versión suave. Si pregunta, seguimos.
Mejor demasiado poco que demasiado
Lo que fue poco lo puedes completar después. Lo que fue demasiado, no. La palabra dicha no se puede retirar. Y si todavía no sabes en absoluto lo que percibes, vale una regla sencilla:
En palabras de Rico
Si todavía no lo sabes, entonces no hagas nada todavía.
Rico Brunner, taller
En la duda, mejor mantente en un segundo plano y sigue observando. Quien se contiene y observa llega más lejos, según mi experiencia.
Qué criterio vale
Lo que es correcto para una persona puede ser equivocado para la siguiente. Me paso el día dando consejos que se contradicen entre sí, porque cada persona es distinta.
En palabras de Rico
Desde mi punto de vista, valen los criterios de la otra persona. Porque si no, uno está metido en la condena y en el juicio. Y entonces solo se puede asesorar a personas que son iguales que uno mismo.
Rico Brunner, taller
Si notas que le das a alguien un consejo que tú seguirías, revísalo una segunda vez. Más en Por qué incluso una buena percepción puede equivocarse.
Cómo lo aprendí yo
No sabía hacerlo desde el principio. Al principio sobrecargaba con información a las personas que venían a verme. Visto después, no le sirvió a nadie. Por eso empecé pronto a analizar cada sesión para mí. ¿Entendí lo que pasaba? ¿Lo dije bien? Si no, ¿por qué no? Hasta poder formular como lo hago hoy pasaron de siete a diez años. No tienes que recorrer un camino igual de largo. Solo muestra cuánto hay en la pregunta de qué dices y qué no.
Dondequiera que estés ahora
Si ahora estás pasando una época difícil, quizá sepas cuánto puede desencadenar una sola frase. Quien quiere mantener lo que ha encontrado para sí se lleva de aquí una regla para el día a día: primero mirar, después hablar. Y quien quiere seguir desarrollándose y quizá trabajar algún día con otras personas necesita este cuidado en cada conversación. Una persona puede estar en lugares distintos en la familia, en una relación y en el trabajo, y cada vez la pregunta se plantea de nuevo.
Preguntas frecuentes
- ¿Debo decirle a alguien lo que percibo en esa persona?
- No sin que te lo pida, y no todo. Pregúntate primero si le ayuda a avanzar y si ahora puede asimilarlo. Mientras lo cuentas, miras cómo reacciona.
- ¿No es poco sincero callar algo?
- No. Toda la verdad de golpe no tiene nada que ver con mentir, pero puede sobrecargar. No dices nada falso. Eliges qué decir y eliges el momento.
- ¿Por qué el primer día no puedo decir nada?
- Porque ese día solo se trata de tu percepción. Aguantar forma parte del aprendizaje, y cuanto menos cuentas, más visión de conjunto conservas.
- ¿Y si tengo dudas de haber percibido bien?
- Entonces mejor no digas nada y sigue observando. Lo que todavía no sabes tampoco tienes que comunicarlo.
- ¿Y si la otra persona tiene valores muy distintos de los míos?
- Entonces valen los suyos. Si no, juzgas, y tu consejo solo encaja con personas que son como tú.
De vuelta a la visión general del taller: El taller «Aprender a percibir».